CAPÍTULO 1
Torturar al vecino de abajo con saña ya se había vuelto una costumbre los fines de semana. Sobre todo cuando a los dueños del piso parecía tocarles el turno de esa noche. Por alguna razón, eran una pareja que prefería torturar por las noches, cuando la víctima estaba dormida. Podían hacerlo todo el daño que querían. Y en el pueblo a esas horas no se escuchaba un alma, solamente a ellos. Sus golpes, como se iban moviendo aquí y alla a altas horas de la madrugada.
Ella se preocupaba de apestar a la víctima del piso de abajo. Se llevó tantos años haciéndolo que no le suponía nada. Era de esas personas. Justo de esas. Lo equivocada que estaba tanta gente en creer que era una buena persona semejante sádica solo por saber desembolverse bien socialmente.
Esa noche se la pasaron torturando a la víctima. Le hacían daño con un dispositivo de altísima tecnología aun no desclasificada, es decir, que no existía. Aunque ya se estaba hablando mucho de sus hermanos pequeños, sus versiones anteriores, con el Síndrome de la Habana y la señal de Moscú. Demasiado, quizás.
Una cosa que delataba la pareja original era que ellos sí ponían el aire acondicionado. Y lo ponían muy alto. Además la factura de la luz de la víctima seguía viniendo extrañamente alta. Era inexplicable. Pero había tantas cosas inexplicables. Minucias. Pero que todas ellas parecían tener un mismo objetivo, destruir.
El hecho que hubiesen utilizado la táctica DARVO a la perfección, en varias fases, con la víctima y que se moviesen dentro de la línea de la negabilidad plausible les enmarcaba dentro de las operaciones del servicio secreto y los militares, pues son ellos quienes hacen esto. Estaban realizando una operación encubierta. Una operación en la que llevaban más de veinte años. Operación que continuaban a día de hoy. Y que, aunque parezca increibles, eran ellos las víctimas. Los perpetrasores, los torturadores, habían transformado a todo el entorno a su antojo. Y mientras torturaban a la víctima por un lado, por otro la difamaban, conseguían apoyos y solo apoys de quienes les rodeaban.
Porque su dispositivo tenía una gran ventaja. Les permitía espiar desde su casa a cualquiera que estuviera en la localidad y en localidades cercanas. Si querían saber algo como qué pensaba cierta persona, o pareja, .. Solo tenían que hacer con el control de sus dispositivos, vigilar constantemente hasta obtener la informa que los dejase tranquilos. Y esto era algo que hacían con todo el mundo. Con todos, sin excepción alguna.
